El papel del adulto

Durante todo el ciclo de interacción entre el adulto (padre), niño y educador proponemos y fomentamos las siguientes pautas que favorecerán la armonía de las partes implicadas.

– Un trato respetuoso y empático: hablar con respeto, ponerse en el lugar del/la niñ@, escuchar, comprender, transmitir empatía y afecto en nuestra comunicación con ell@s. Recordar siempre que su autoestima está en construcción y que el que lleguen a sentir que merecen ser amados y respetados dependerá mucho de cómo se vean reflejados en nuestra actitud hacia ell@s.

– No intervenir en conflictos entre los niños de forma automática e inmediata: cuando surje un conflicto entre dos niñ@s, a no ser que se trate de algo que requiera realmente intervención inmediata (una agresión física, por ejemplo), se da un margen de tiempo para ver si son capaces de resolverlo por sí sol@s, y en caso contrario, se evitan juicios de valor o acusaciones. A veces es suficiente simplemente un poco de ayuda o apoyo a poner en palabras sus propios sentimientos. Otras, habrá que recordar quizás alguna norma (se ofrecen alternativas y se focaliza en el malestar del niño, a que puede ser debido).

– Fomentar la autonomía: uno de los objetivos de este proyecto es lograr que nuestr@s hij@s sean autónomos, y en ese sentido, habría que evitar ofrecer ayuda cuando no nos la han pedido. Hay que tener en cuenta que en el aprendizaje no siempre lo más importante es conseguir un objetivo, sino que el proceso en sí de intentarlo tiene su propio valor formador. El papel del “error” es fundamental en el proceso de aprendizaje.

– No directividad:  no es necesario ni conveniente recurrir al “esto se hace así”, porque las cosas, desde el punto de vista infantil pueden en realidad hacerse de mil maneras, incluidas algunas que quizás a nosotros nunca se nos ocurrirían, y todas ellas son válidas para ayudarles a crecer intelectual y creativamente. Se le puede mostrar una opción de juego, pero no es positivo cortar su creatividad cuando jueguen, si encuentran otro modo, a menos que esté en peligro la salud del niño o el propio material.

La participación activa de los padres (más allá del período de integración indefinido): se busca aquí una participación activa de los mismos en el lugar del proyecto y en el día a día.  Es muy importante que haya un feed back constante entre el educador o educadora y los padres.
El trabajo con los padres es igual de importante que el trabajo con los niños. Habrá reuniones con cierta frecuencia para  fijar  temas de educación y crianza de los padres propios y de los niños, así como talleres y propuestas educativas para los padres.